Hubo un tiempo en el que la merienda era casi sagrada. Un momento para parar, desconectar y disfrutar de algo rico. Y aunque ahora vivimos con más prisas que nunca, recetas como esta nos recuerdan lo importante que es dedicar unos minutos a disfrutar.
Estos crackers caseros son una auténtica maravilla: crujientes, sabrosos y con ese toque de queso y orégano que hace imposible comer solo uno.
Y si los acompañas con un @lechepascual_es Lateado Café Arábica bien frío… el combo es perfecto.