Hay recetas que nacen para demostrar que comer diferente no significa renunciar al sabor.
Y esta falsa pizza napolitana es el ejemplo perfecto.
Porque sí, visualmente recuerda muchísimo a una pizza clásica, pero la base cambia completamente la receta: aquí no hay masa tradicional, sino una mezcla de calabacín y zanahoria que queda sorprendentemente rica, ligera y con un borde ligeramente crujiente.