Hay combinaciones que sobre el papel parecen imposibles… hasta que las pruebas.
Porque sí, una tarta de queso con parmesano puede sonar extraña al principio. Igual que acompañarla con confitura de higo. Pero precisamente ahí está la magia de esta receta: en cómo ingredientes intensos y aparentemente opuestos consiguen un equilibrio espectacular.