A veces los milagros existen, aunque se necesiten unos años de estudio e investigación para que ocurran. Y ha sido la bodega gallega Líquido Gallaecia, en colaboración con el CSIC, la encargada de hacer algo mejor que convertir el agua en vino. Ha creado las aguas vinícolas Vida Gallaecia, aguas de vino y aguas de vid, enriquecidas en antioxidantes naturales y cultivadas. Bebidas que saben a vino (blanco o tinto), saludables, sin alcohol, y con tan pocas calorías que además no engordan.