Normalmente cuando alguien adopta perros, casi siempre son cachorros o animales bastante jóvenes, por aquello de estar más tiempo con ellos. Y, al final, los perros más mayores suelen acabar en los centros de acogida, perreras o abandonados en la calle. Por eso, leer la historia de Steve Greig nos dará una lección a todos, ya que se ha dedicado a adoptar a algunos de los animales más desfavorecidos de los refugios de perros que, de nos ser por Steve, difícilmente encontrarían un hogar. Un ejemplo es un chihuahua de 12 años con las rodillas en mal estado y un soplo cardíaco, que decidió llevarse a casa.





